Con apenas 9 años, Luisito enfrenta una enfermedad genética única en el mundo y una diabetes tipo 1 severa que lo ha llevado varias veces a terapia intensiva. Su madre, Eunice, dejó todo en la sierra para buscar atención médica en Chihuahua; hoy libra una batalla diaria contra el tiempo, el desabasto y los altos costos para mantener con vida a su hijo.